Por: Iván Martínez
ivanmartinez@lorfeo.org

Creado en 1952, este verano el Festival Internacional de Música y Danza de Granada presentará su edición 2010 del 24 de junio al 14 de julio. Este año, entre las orquestas invitadas no españolas, se presentará la Orquesta Sinfónica del Estado de México con su titular Enrique Bátiz, quienes comparten cartelera con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y Gustavo Dudamel y la Staatkapelle Berlin con Daniel Baremboim, invitados frecuentes del festival y que este año dentro su ciclo Bruckner ejecutarán sus Sinfonías 6 y 7, además de, en un concierto especial, los dos Conciertos de Chopin con el argentino-israelí tocando como solista. Todos los conciertos se transmiten por radio a todo Europa y por televisión a través del canal Mezzo; de eso, presupuestos, su visita a México y   los planes para el Festival, habló su director, Enrique Gámez.

¿Qué te trae a México?

Me trae a México una invitación del Festival de México y su director, José Wolffer, para conocer el festival y sobre todo, por un foro de programadores que han organizado, en el campo de la música electrónica, las músicas alternativas. Ha sido la oportunidad de estar aquí por primera vez y tomar contacto con tantos programadores, con tantos grupos que están en la Ciudad. Luego, poder estar con la orquesta del Estado de México y el Maestro Bátiz, que van al Festival este año, invitados especialmente para todo el desembarco de música latinoamericana, ensanchar el repertorio del festival con ellos, que además estamos trabajando para futuras ediciones, quizá en 2011.

La primera orquesta mexicana que va al Festival de Granada después de casi sesenta años de historia ¿Cómo se dio?

La primera idea era crear, hace un par de años, un programa con motivo de los bicentenarios que sirviera, en nuestro caso, de excusa, de motivo, para presentar el mosaico posible de la riqueza de América tanto en la música como en la danza y poder aumentar el repertorio del festival, que aunque hemos hecho música de autores latinoamericanos, la verdad es que no había habido un programa con -tan decididamente- esta selección de repertorio y artistas.

     Junto con eso, lo hablé con Ramiro Osorio, que en aquel entonces era director de actividades culturales en la Secretaría General Iberoamericana en Madrid, como se sabe él ha tenido una labor importantísima en tantos sitios como arquitecto de actividades. En ese contacto, con su consejo, vimos diversas opciones de quienes podrían estar presentes: se definió con claridad que lo que queríamos de repertorio, de solidez, de autenticidad, de calidad, la Orquesta del Estado de México iba a ser la mejor opción.

     Tuve la oportunidad de conocer el material discográfico de la orquesta y quedé fascinado con la música. Comenzamos el contacto y el trabajo con el maestro ha sido muy fácil, ha funcionado muy bien y aquí estamos, con sus conciertos en el festival, junto a la Simón Bolívar con Dudamel, las tres orquestas españolas, la de Galicia, Gran Canaria y Granada y posteriormente la Staatkapelle Berlín con Daniel Baremboim.

     Supone un panorama de repertorio e intérpretes de los artistas que abrieron puertas, como el Maestro Bátiz o el Maestro Baremboim que son de la misma edad, quienes labraron, que abrieron actividad al mundo hasta llegar a los últimos resultados, de la riqueza cultural del continente donde está la Simón Bolívar.

     En ese sentido, había que empezar con la orquesta más internacional de México, la que creo que realiza un trabajo de una fidelidad artística encomiable y de primerísima línea. Ese brío que tiene la orquesta, esa fuerza y esas ganas de hacer buena música, van a ser una pasarela perfecta para que todo el público del festival conozca una parte de esta música.

Me hablas de la orquesta del Estado de México, supongo que la invitación a la Simón Bolívar va igual en el sentido de los bicentenarios, pero en general, cuáles son los criterios de programación en un festival como éste, sobre todo para los grupos no españoles.

Digamos que la base de la idea del festival está siempre en una atención a ensanchar el conocimiento de la música del siglo XX, para poder no solo presentar obras que no se han hecho sino abrir al público el tránsito hacia la creación actual; todo lo relacionado con la recuperación del patrimonio musical histórico, en eso hablamos de lo que se llama patrimonio iberoamericano, los hilos de contacto de España y Portugal con América; la promoción de los jóvenes y luego, igualmente, la manera de configurar una programación que estando al sur de España en una ciudad como Granada, históricamente cruce de cuatro culturas, que sirva de nexo y conexión hacia el mediterráneo, aprovechar la relación estratégica, la mirada hacia América desde Granada: tenemos la fortuna que artistas como Lorca o De Falla tuvieron esa relación estrechísima con América y dejaran un sello fundamental en la música y el teatro de España.

     Esa es la base, para a partir de ahí, en qué queremos entrar: en este caso de los bicentenarios, hacer un estudio de las relaciones de la ciudad con América, cuáles debemos subrayar y mostrar, cuál es la relación actual. A partir de esos criterios de pensamiento, en la paleta de artistas, dentro de nuestras posibilidades, cuáles pueden servir.

¿Qué otros proyectos vieron o tienen en mente para el futuro alrededor de los bicentenarios?

En la programación, en concreto, están los Cursos Internacionales Manuel de Falla, hay uno que se inaugura este año y va a tener futuro: el de Investigación e Interpretación del Patrimonio Iberoamericano; para la edición, revisión de partituras, el estudio y recuperación con la máxima fidelidad: hay algo de pernicioso en esta tendencia de mostrar este repertorio como algo exótico, a llenarlas de colores, como a un pájaro ponerle más plumas de las que tiene. Se ha desarrollado esta línea.

     El Bicentenario ha sido un punto cero, el inicio. Lo que queremos continuar y estamos trabajando en es, para las próximas ediciones, que siempre haya una presencia significativa de intérpretes y obras de Iberoamérica como algo propio del festival, parte de su identidad.

Cuéntame un poco de cómo funciona un festival de este tamaño en España.

Nuestro festival fundamentalmente es público, en torno al 64% del presupuesto: me refiero al gobierno de España que es el principal aportador y del que surgió históricamente en 1952, evidentemente instalados en los tiempos democráticos se han ido sumando los gobiernos autonómicos, el de Andalucía, el ayuntamiento, el gobierno de la provincia de Granda, la Universidad y el Patronato de la Alhambra, el resto es patrocinadores y taquilla.

     El trabajo funciona muy bien porque se formó una estructura que es un consorcio de administraciones, de tal manera que todas las instituciones son parte y dueñas del festival, como instrumento de acción educativa, cultural, social, que ellas comparten. El consorcio permite que haya una rotación anual de las presidencias, totalmente equilibrado; me precio de tener en el Consejo Rector a gente con criterios más o menos cercanos, con la suficiente capacidad sensata de diálogo, trabajo y sobre todo, de amor al festival que tienen los representantes de las administraciones para poder seguir adelante, salvar de la mejor manera la situación de la crisis que nosotros al igual que todos, hemos sufrido en la situación presupuestaria.

     Hay un espíritu consolidado en el Consejo y tengo que decir que ahí están sentados las tres grandes franjas políticas del país, del centro, derecha a la izquierda; ahí están y hay un punto de trabajo común, sin ningún tipo de intervención.

Se acepta que el gobierno da el dinero y ustedes se encargan de hacer las cosas.

Sí, y a la hora de trabajar se aportan ideas. Lo que es igualitario es el amor que tienen por el festival y lo que ha supuesto y supone la historia del festival y éste en la historia de Andalucía y en la de España.

¿Cuánto cuesta el festival?

Tiene un presupuesto de 3 millones, 740 mil euros: es el presupuesto de este año, que es menor al del año pasado que fueron poco más de 4 millones. Aunque ha habido una reducción debido a la crisis, nosotros nos ajustamos y procuramos sacar el máximo posible. Dentro del panorama de festivales españoles, hemos mantenido unos niveles bastante aceptables en comparación con otras estructuras que no han tenido un resultado similar.

A la hora que reduces presupuesto ¿qué quitas, en qué reorganizas?

Desde mi punto de vista, y hablo del equipo, lo que no se toca es lo que menos cuesta. No se toca aquello que va dirigido a conectar más el festival con la ciudad y el entorno, sobre todo las actividades que están dirigidas a los jóvenes y a aquellos que no tienen una relación fluida con la música, a la presentación de artistas con poco currículum y que ofrecemos una oportunidad porque sabemos que hay algo que está labrándose, algo valioso, que sabemos que el festival le puede aportar algo interesante en su currículum. Lo que significa la extensión y los cursos de formación: eso no se toca.

     Por lo demás, se cuida sobre todo cuando viene una figura que atrae la atención y nos importa como foco; si no se pueden tener ocho orquestas internacionales, se tienen cuatro. Y en ese orden hay que acoplarse. Y aun ahí, si nos quedamos con dos pianistas, que sean dos pianistas realmente buenos: que la calidad no se toque. Si hay que reducir que sea por cantidad, nunca por calidad.