Por: Iván Martínez
ivanmartinez@lorfeo.org
twitter: @i_martz

 

¡La de escándalos e imprudencias que surgieron con el festejo del Bicentenario!

     Yo ya no sé si fue la falta de oferta musical atractiva durante el verano, si el Secretario de Educación se volvió loco y con él todo su equipo, incluidos los compositores encargados del “tema oficial”, o qué pasó que de pronto todo se convirtió en una guerra por ver quién lanzaba las declaraciones más absurdas.

     Todo comenzó, como se sabe, con la presentación del tema oficial El futuro es milenario con letra de Jaime López y música de Aleks Syntek, pero no paró con la guerra de críticas que fueron del “esperamos 200 años para escuchar ‘eso’” a los insultos que recibieron tanto los autores como quien comisionó la canción, el mismo Secretario Alonso Lujambio y el coordinador de los festejos José Manuel Villalpando.

     A qué nivel habremos llegado, que el problema ya no fue la burda tonadilla, ni tampoco la confusión creada con las aclaraciones del mismo secretario alrededor del sentido de la comisión (de himno oficial pasó a tema oficial y terminó en canción distintiva) o el concurso convocado por el FONCA, cuyo resultado fue anunciado al día siguiente y del que tras el concierto de Ópera Prima el pasado domingo 29 en el Auditorio, nadie sabe nada.

     Lo peor de todo es el nivel de la respuesta:

     ¿El Secretario diciendo que “ningún mexicano conocedor de música podría emitir una crítica” y llamando al día siguiente “mezquinos” a quienes osaron emitirla?

     ¿Qué me dice del show que armó Syntek al retirarse de Twitter comparándose con Moncayo, Huízar y Revueltas y sintiéndose víctima de una campaña de desprestigio en su contra que ni el peje, pero anunciando al día siguiente que regresará el 8 de septiembre, con una “sorpresa para todos”?

     ¿Y qué tal la declaración de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en medio de un escándalo legal y mediático de la Iglesia católica contra las Instituciones del Estado y la laicidad, constituyendo como “pecado de omisión” el no celebrar los centenarios?

     Definitivamente vivimos en un país de locos, aquí donde una orquesta puede lanzar la convocatoria de un concurso para elegir el cartel promocional de su concierto, cobrar la inscripción y como premio ofrecer pines conmemorativos: Sí se nota que la Sinfónica de Xalapa echó la casa por la ventana para celebrar…

     Afortunadamente, no todo lo que acarreó el ayuno fue  negativo. Pude escuchar también el nuevo disco de Alejandro Moreno, Á l’avant garde! Obras mexicanas contemporáneas para clarinete bajo, y hay que destacarlo porque significa más de lo que parece.

     Con una discreta pero sólida y nada cuestionable carrera, Alejandro es un clarinetista que desde hace poco más de una década se ha enfocado al clarinete bajo, un instrumento que no está por demás decirlo, sin solistas de la calidad de él o de Antonio Rosales, no goza de muy buena salud en nuestro país.

     Es gracias a su probada integridad musical que en ésta su primera producción como solista, que lleva el diseño de nuestro director de arte, Max Oropeza, y que por alguna razón tituló en francés -aunque solo contenga unas paupérrimas notas en español e inglés-, podemos aquilatar en su justa medida a cinco jóvenes compositores –o no tan jóvenes, pero sin la presencia mediática o en los escenarios de por ejemplo, los que incluye el disco de Evangelina Reyes y Camelia Goila, del que hablé hace un mes- que como todo muestrario de la composición actual, dan mucho qué pensar.

     Al escuchar las obras de Diana Syrse Valdés, Iván Ferrer, Manuel Ramos, Alejandra Odgers y José Luis Castillo Borja, brotan las mismas ideas que las que en cada festival, foro o colección de música nueva surgen y trazan también la idea general que sobre música contemporánea se tiene: mucho ruido y pocas nueces. Entre tanto efecto -o complejidad conceptual dirían los exquisitos-, se reconoce poca música y de ella, sobresale fácilmente por su naturalidad La Gruta de Balankanché (2008) de Valdés o por su sencillez, la no menos propositiva Semelíami (1996) de Odgers

     Si le atrae el clarinete bajo, ésta es una buena opción para conocer a un consistente ejecutante mexicano y crearse por usted mismo la idea de lo que estos compositores tienen –o deberían tener- qué decir. No está en tiendas, pero puede contactar al clarinetista directamente a través de su correo (alejandro.moreno.ramos@gmail.com).

OTRA del Bicentenario: A mitad de mes, se robaron varias flautas de la Escuela Nacional de Música. No es la primera vez y estos instrumentos se supone que están resguardados en salones con doble seguridad a los que solo los alumnos y maestros del área de música antigua pueden entrar ¿Le buscamos más pies al gato?